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HÍGADO GRASO NO ALCOHÓLICO

Una enfermedad silenciosa que podría ser mortal

El aumento de los casos de sobrepeso y obesidad, conlleva también a un alza en las patologías asociadas, como lo es el hígado graso no alcohólico.

El hígado cumple una serie de importantes funciones, como la síntesis de proteínas plasmáticas, y es el responsable de eliminar de la sangre sustancias tóxicas. Pero cuando tiene más de un 5% de sus hepatocitos (células del hígado) con grasa, se presenta lo que se conoce como Hígado Graso. Esto puede deberse por un exceso en el consumo de alcohol, como también a otras causas que no se relacionan al hábito de beber.

Antiguamente se creía que todas las personas que eran diagnosticadas con esta enfermedad, eran alcohólicas y que lo estaban escondiendo. Pero en la actualidad se sabe que hay un segundo tipo que se denomina hígado graso no alcohólico (HGNA) y se asocia frecuentemente a la resistencia a la insulina, siendo los factores de riesgo más frecuentes el sobrepeso, la obesidad, diabetes, entre otros menos comunes.

“Hoy en día, el sobrepeso se ha transformado en una verdadera epidemia, por lo que también se está presenciando un aumento de los casos de hígado graso en todas las edades”, establece el Dr. Jaime Poniachik, Gastroenterólogo de Clínica Santa María.

¿Cómo se presenta?

Esta patología consta de diferentes fases, iniciándose con la acumulación de grasa en el hígado (esteatosis hepática) y seguido de una inflamación del mismo (esteatohepatitis). En una tercera etapa puede producir fibrosis hepática, lo cual puede progresar a una cirrosis y en un pequeño porcentaje a un cáncer al hígado.

El principal inconveniente es que normalmente el HGNA es asintomático, por lo que los pacientes tardan en darse cuenta que padecen de esta enfermedad. “Por lo general se diagnostica de forma sorpresiva, a través de ecografías abdominales o exámenes de sangre como pruebas hepáticas solicitadas por otros motivos”, señala el especialista.

Aun así, algunos pacientes pueden tener decaimiento o dolor abdominal leve en el hipocondrio derecho (zona donde se ubica el hígado), y solo un porcentaje muy pequeño desarrolla síntomas de insuficiencia hepática.

El Dr. Poniachik destaca además, que “cuando se ve a un paciente con pruebas hepáticas alteradas, no se puede asegurar inmediatamente que se deba al hígado graso aunque presente sobrepeso, ya que se deben descartar otras enfermedades con características similares como la Hepatitis B y C, y otras causas”.

¿Cuál es su tratamiento?

Actualmente, no se cuenta con un tratamiento específico. Algunos estudios sugieren que la vitamina E podría ayudar a tratar esta enfermedad, pero esto sigue siendo investigado. “Lo que sí es categórico, es que los pacientes que presentan alguno de los factores de riesgo mencionados como obesidad o diabetes, deben tratar estas patologías rápidamente”, asegura el Gastroenterólogo.

Es importante mencionar que mientras más se avanza en cada una de las etapas, el individuo se expone a mayores riesgos. “Aunque solo un pequeño porcentaje de personas con esteatosis pueden avanzar a una cirrosis, es importante prevenir haciendo ejercicio y con una dieta saludable”, finaliza el Dr. Poniachik.

El Hígado Graso puede revertirse cuando el paciente se encuentra en alguna de las dos primeras fases, que son las más frecuentes. Pero si no se recupera, puede tener como consecuencia la cirrosis, que trae consigo complicaciones como hemorragias digestivas, ascitis, encefalopatías e incluso, cáncer de hígado.

Con la colaboración de: Dr. Jaime Poniachik, Gastroenterólogo de Clínica Santa María.

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