America Rojas

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GRATITUD UNIVERSAL
Primer Paso 17-12-2012)

Es la virtud por la cual una persona reconoce, interior y exteriormente, los beneficios recibidos y trata de corresponder en algo por lo que recibió. Esencialmente, la gratitud consiste de una disposición interior, un corazón humilde y que responde al buen trato y nos hace ser capaces de darnos a los demás. Cuando la actitud de agradecimiento es realmente genuina, trata, de alguna forma, de expresarse en PALABRAS y en OBRAS. Consecuentemente, la gratitud incluye tres elementos: RECONOCIMIENTO de que un regalo ha sido recibido; APRECIACIÓN expresado en agradecimiento; y, en cuanto sea posible, REGRESAR de alguna manera lo que se le ha dado de forma gratuita sin ninguna obligación de parte del dador.

En pocas palabras, la gratitud es el sentimiento que nos obliga a apreciar el beneficio o favor que se nos ha hecho o a querido hacer, y a corresponder a él de alguna manera, pues reconocemos y valoramos la generosidad de los demás. Este sentimiento de gratitud es AGRADABLE Y TIERNO, nos hace sentir simpatía hacia otra persona porque esa persona nos ha tratado con una amabilidad o con una generosidad inesperada.

Lo que surge simultáneamente con el sentimiento de gratitud es amistad, confianza, afecto personal, puro y desinteresado. Todo esto puede nacer y fortalecerse con el trato.

QUE SE LOGRA CON LA GRATITUD

Dar las gracias a alguien es purificar la atmósfera entre nosotros y los demás, pues nos ayuda a hacer felices a los demás sin sacrificios ni grandes esfuerzos. Un “gracias” y una sonrisa pueden cambiar el día de quien lo recibe. Algunas veces incluso puede sanar situaciones difíciles. Por medio de la gratitud, también se puede crear una firme base --una sobre la cual se pueda construir una vida útil, armoniosa, rica y consciente-- en el aspecto psicológico de la vida.
La gratitud nos permite disfrutar más lo que somos y lo que tenemos y recibimos, porque al dar las gracias la paz interior crece y los sentimientos más nobles se refuerzan, tales como amor, confianza, amistad, paz, cordialidad, reciprocidad. Esto lleva a una convivencia humana más grata y pacífica.
Con la gratitud nos acostumbraremos a dar gracias por lo que tenemos y no lamentarnos por lo que no somos o nos gustaría tener. Esta sencillez nos permite disfrutarlo todo sin crearnos exigencias y necesidades superfluas.
Valoraremos los momentos de felicidad, de alegría espontánea y sencilla y viviremos atentos a descubrirlos, disfrutarlos y provocarlos en nuestras relaciones con los demás.
El verdadero agradecimiento nos hace sensibles la belleza, la sabiduría, la grandeza y el amor. Sólo el cultivar correctamente esta sensibilidad puede llevarnos hacia una verdadera evolución de luz y armonía, y permitirnos superar todas las pruebas y las tentaciones. Uno generalmente siente temor de la sensibilidad que surge del agradecimiento, porque piensa que mientras más sensible sea una persona, más infeliz y enferma estará. Esto no ocurrirá si el agradecimiento se expresa de la forma correcta, es decir, si las energías están dirigidas hacia uno mismo, los demás y Dios.
Cuando somos agradecidos estamos aprovechando una fuente de bienestar y de gran beneficio para la vida. Luego podemos compartir esto con otros a través de simples actos, de palabras amistosas, de cálidas sonrisas llenas de luz que provienen de un mundo donde lo humano reina.
Al agradecer nos volvemos tolerantes y de corazón abierto, porque la gratitud también nos hace perdonar.
Con la gratitud, el respeto y los sentimientos de cariño mutuos crecen hasta regirse por la fidelidad: no sólo agradecemos y correspondemos a quien nos ayuda, tenemos un cariño sólido que nos hará estar siempre allí para responder, sin importar que las circunstancias cambien.

COMO EXPRESAR GRATITUD

Vence tu orgullo, piensa en quienes te han dado la mano a lo largo de la vida. Comprende que te ayudaron a ser quien eres. Después de reconocer todo aquello que recibes de los demás, exprésalo a tu estilo: con palabras, con un abrazo, con una carta. Una fórmula que no falla es decir “Por favor” lo que indica que pedimos algo especial. “Gracias” indica que reconocemos la ayuda.
En su nivel más superficial estas dos palabras aparecen como fórmulas automáticas de cortesía, pero cuando vives a fondo estas emociones ingresas a uno de los territorios más ricos y profundos de las relaciones humanas.
Además de esas dos palabras, el agradecimiento puede expresarse de diversas formas, desde una simple manifestación verbal (“Muchas gracias por ayudarme”) o una nota escrita (“Te escribo para agradecerte por el préstamo”), hasta un regalo material (“Quisiera regalarte este libro en agradecimiento a todo lo que has hecho por mi padre”).
No agradezcas sólo los bienes materiales. La ayuda que va más allá de los objetos es tal vez la más valiosa. Por eso también deberíamos agradecer cuando alguien nos da una palmada en la espalda o una palabra de ánimo.
Una manera de expresar gratitud es construir una cadena de favores: cuando tú recibas uno, haz otro, y pide a esa persona que siga extendiendo la red de ayuda y gratitud.
La gratitud no es sólo un intercambio de objetos: “tú me diste, yo te di”. Significa, más bien, “tú te esforzarte por mí, yo estoy dispuesto a hacerlo por ti.” Hazlo con todo tu corazón.
No sólo hay que dar las gracias a quienes están vivos y cerca de nosotros. Reconoce en tu corazón a quienes te ayudaron aunque no vivan o se encuentren lejos.
La gratitud, también puede expresarse mediante ritos. Se trata de un sentimiento de reconocimiento hacia el hacia la divinidad.Se han visto casos en que el agradecimiento consistió en dar la propia vida a quien nos la dio. Una manera de agradecer es aportar la propia vida.

SIENTE PLACER CON LA GRATITUD


Detente, acércate y percibe el perfume de las rosas. Tú no puedes estar agradecido por algo que no notas o que no disfrutas. Necesitas inclinarte y apreciar a los seres y a las cosas que te acompañan, que te rodean. No es necesario ignorar la fealdad en el mundo pero es imprescindible concentrarse en lo bueno, en lo positivo, en los seres queridos, en los amigos, en ti mismo, en lo que posees -aunque sea poco-. Dar gracias es inherente a la verdadera apreciación y empezamos a disfrutar.

El sentimiento de gratitud llega al mirar tu mundo de la mejor manera: con bondad, paciencia y perdón. Cuando se mira de esta manera, empezamos a sentirnos agradecidos y a regocijarnos. El estado espiritual de agradecimiento llega naturalmente al valorar a la gente y a las cosas en tu vida.

Piensa y reflexiona continuamente en aquello bueno que te ha pasado. En poco tiempo, mucho de lo que forma parte de tu vida empieza a ser agradable; porque, aun en medio de las tragedias que todos en algún momento enfrentamos, siempre hay un hilo de luz, algo o alguien por quien sonreír.

Cuando el contar los favores recibidos se vuelve un hábito diario, la gratitud te permitirá una experiencia más enriquecedora y placentera de la existencia.

AUMENTA TU GRATITUD


Fíjate en las cosas buenas y en lo bueno de las personas.
Reconoce todo lo bueno que tienes y eres, y pon todo lo que está de tu parte para ser mejor y hacer felices a los demás.
Cuida los dones que recibes. No los desperdicies ni los uses mal.
No te lamentes por lo que no tienes o no eres, sino pon los medios para lograr lo que te propones.
Fíjate siempre en las necesidades de los demás y pon tus dones a su servicio. Agradece el trabajo de tus padres que buscan darte lo mejor.
Disfruta de las actividades que haces en familia, las cosas y otras situaciones de la vida. Sobre todo de lo más sencillo.
Piensa en los otros antes que en ti mismo y aprende a decir “gracias” de todo corazón.
Aprende a dar las gracias y demostrar tu agradecimiento con palabras, gestos y acciones, sobre todo a los que tienes más cerca. Acostúmbrate a tener detalles con los demás: un dulce, una nota, etcétera.
Aprende a dar y demostrar agradecimiento a los que te hacen un servicio callado.
Recibe con alegría, haciendo sentir bien y feliz al que nos da.
Reconoce los pequeños detalles de servicio y donación de los demás: padres, maestros, hermanos, compañeros, etc.
Valora los sacrificios y esfuerzos que hacen quienes te aman para darte todo lo que necesitas.
No exijas otras cosas, sino agradece aquello que se te ofrece.
Da siempre las gracias por todo con una sonrisa, aunque sea por cosas aparentemente pequeñas y sin importancia.
Cuida de las cosas y compártelas con quien las necesite. No desperdicies la comida, el agua, la energía eléctrica, etcétera.
Agradece por los alimentos.
Cuando te despiertes, agradece por el nuevo día y ofrece vivirlo de la mejor manera. por la noche, agradece por los dones recibidos a lo largo del día, y pide ayuda para ponerlos al servicio de los demás.

La verdadera gratitud es una actitud que surge de lo más profundo de la persona. No se puede fingir o disimular.
No sólo nos sentimos agradecidos con las personas. Algunas veces el sentimiento de Gratitud es más sutil, pues podemos sentirnos agradecidos con la naturaleza, el universo o un ser supremo.
Una de las claves del respeto, y por consiguiente de la alegría interna y la iluminación, es aprender a ser agradecido y a dar las gracias con gratitud y con una adecuada comprensión.
Algunos opinan que no hay por qué dar las gracias, y que eso cultiva una actitud inocente, pasiva y débil. En verdad, la gratitud es todo excepto debilidad. Abre la puerta a una ciencia y conocimiento superiores. Un acto emanado de la gratitud es siempre beneficioso y bello. Una persona DESAGRADECIDA es DÉBIL porque puede caer en estados mentales negativos que le roban su fuerza y su energía.
Si vivimos sin espiritualidad, sin conciencia, entonces dar las gracias puede PARECER una debilidad.
Cuando hay dificultades, aquellos que saben dar las gracias demuestran su valor interno y su conexión con una conciencia superior. Porque ellos mantienen una clara conciencia y un perfecto conocimiento de las leyes de la vida. Entonces se encuentran listos para transformar las situaciones y los estados mentales. Sólo es cuestión de tiempo.
El descontento estrecha la vida, mientras que la gratitud la expande, la aumenta, incrementa la alegría, y abre las puertas del infinito, del amor. Aquellos que reciben amor con gratitud lo reciben doblemente, mientras que quienes están descontentos lo pierden.


Un regalito de una amiga en mi pagina de Facebook que me he permitido compartir

Con un abrazoooooooooo
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