America Rojas

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La Maestria del Amor
 

Los seres humanos vivimos con el miedo continuo a ser heridos
y esto da origen a grandes conflictos dondequiera que vayamos.
La manera de relacionarnos
los unos con los otros provoca tanto dolor emocional que, sin ninguna
razón aparente, nos enfadamos y sentimos celos, envidia o tristeza.
Incluso decir «te amo» puede resultar aterrador. Pero, aunque mantener
una interacción emocional nos provoque dolor y nos dé miedo, seguimos
haciéndolo, seguimos iniciando una relación, casándonos y teniendo
hijos.
Debido al miedo que los seres humanos tenemos a ser heridos y a fin de proteger
nuestras heridas emocionales, creamos algo muy sofisticado en nuestra
mente: un gran sistema de negación. En ese sistema de negación nos
convertimos en unos perfectos mentirosos. Mentimos tan bien, que nos
mentimos a nosotros mismos e incluso nos creemos nuestras propias
mentiras.

No nos percatamos de que estamos mintiendo, y en ocasiones, aun cuando
sabemos que mentimos, justificamos la mentira y la excusamos para
protegernos del dolor de nuestras heridas.

El sistema de negación es como un muro de niebla frente a nuestros ojos
que nos
ciega y nos impide ver la verdad. Llevamos una máscara social porque
resulta demasiado doloroso vernos a nosotros mismos o permitir que otros
nos vean tal como somos en realidad. El sistema de negación nos permite
aparentar que toda la gente se cree lo que queremos que crean de
nosotros. Y aunque colocamos estas barreras para protegernos y mantener
alejada a la gente, también nos mantienen encerrados y restringen
nuestra libertad. Los seres humanos se cobijan y se protegen y cuando
alguien dice: «Te estás metiendo conmigo», no es exactamente verdad. Lo
que sí es cierto es que estás tocando una de sus heridas mentales y él
reacciona porque le duele.

Cuando tomas conciencia de que todas las personas que te rodean tienen
heridas
llenas de veneno emocional, empiezas a comprender las relaciones de los
seres
humanos en lo que los toltecas denominan el sueño del infierno.
Desde la perspectiva
tolteca todo lo que creemos de nosotros y todo lo que sabemos de nuestro
mundo es
un sueño. Si examinas cualquier descripción religiosa del infierno te
das cuenta de que no difiere de la sociedad de los seres humanos, del
modo en que soñamos. El infierno es un lugar donde se sufre, donde se
tiene miedo, donde hay guerras y violencia, donde se juzga y no hay
justicia, un lugar de castigo infinito.
Unos seres humanos actúan contra otros seres humanos
 en una jungla de predadores; seres humanos llenos
de juicios, llenos de reproches, llenos de culpa, llenos de veneno
emocional: envidia,
enfado, odio, tristeza, sufrimiento. Y creamos todos estos pequeños
demonios en nuestra mente porque hemos aprendido a soñar el infierno en
nuestra propia vida.

Todos nosotros creamos un sueño personal propio, pero los seres humanos
que nos precedieron crearon un gran sueño externo, el sueño de la
sociedad humana. El Sueño externo, o el Sueño del Planeta, es el Sueño
colectivo de billones de soñadores.
El gran Sueño incluye todas las normas de la sociedad, sus leyes, sus
religiones, sus
diferentes culturas y sus diferentes formas de ser. Toda esta
información almacenada
dentro de nuestra mente es como mil voces que nos hablan al mismo
tiempo. Esto es lo que los toltecas denominan el mitote.

Pero lo que nosotros somos en realidad es puro amor; somos Vida. Y lo
que somos en realidad no tiene nada que ver con el sueño, pero el mitote
nos impide verlo.
Cuando contemplas el sueño desde esta perspectiva, y cobras conciencia
de lo que eres, comprendes cuán absurdo resulta el comportamiento de los
seres humanos, y
entonces, se convierte en algo divertido. Lo que para todos los demás
parece un gran
drama para ti es una comedia.
Ves de qué modo los seres humanos sufren por algo
que carece de importancia, algo que ni siquiera es real. Pero
no tenemos otra opción. Nacemos en esta sociedad, crecemos en esta
sociedad y aprendemos a ser como todos los demás, actuando y compitiendo
continuamente de un modo absurdo.

Los seres humanos vivimos con el miedo continuo a ser heridos y esto da origen a
grandes conflictos dondequiera que vayamos. La manera de relacionarnos
los unos con los otros provoca tanto dolor emocional que, sin ninguna
razón aparente, nos enfadamos y sentimos celos, envidia o tristeza.
Incluso decir «te amo» puede resultar aterrador. Pero, aunque mantener
una interacción emocional nos provoque dolor y nos dé miedo, seguimos
haciéndolo, seguimos iniciando una relación, casándonos y teniendo
hijos.

A lo largo de nuestra vida acumulamos muchas heridas emocionales de
mayor o menor profundidad que los demás, desde que nos quitan un juguete
en la infancia y perdemos nuestra inocencia, hasta tener problemas de
mayor gravedad al ser adultos, esto hace influir el veneno emocional y
transmitirlo a nuestros descendientes, seres queridos, amigos y
desconocidos. Hasta llegar al punto en que nos envolvemos y nos
encerramos en ese veneno sin darnos cuenta de que para liberarnos sólo
se trata de comprender y asumir que la solución está dentro de nosotros.
 
La mayoría no esta consciente de que estamos llenos de sentimientos
negativos la cual muchos de ellos son causa del miedo, pero manifestado
en diferentes reacciones y sensaciones la cual nos aleja del camino del
amor.¡Claro!que todo esto no es nuestra culpa ya como es mencionado
anteriormente, las heridas emocionales son transmitidas como una
enfermedad por nuestros padres y allegados desde muy pequeños a través
de la crianza.

Todas estas energías negativas se perciben diariamente con un sólo
parpadeo de ojos, ya que estamos programados para sentir esto, para
actuar sobre esto, para juzgar, defendernos y colocar una coraza
manifestándolo como cierta valentía y dureza cuando no es más que miedo.
Como consecuencia mantenemos malas actitudes viéndolo de manera normal,
asumiendo que así debe ser aunque no sabemos la razón, la cual no es
algo lógico.

La vida no es más que un sueño, vivimos en una fantasía donde todo lo
que sabemos es verdad para uno mismo, no para los otros, ya que cada uno
de nosotros tenemos puntos de vista diferentes.

De esto se trata, de comprender y asumir lo mencionado, para así
controlar las emociones, desechar el veneno emocional, encontrar la paz
internamente, aprender a sanar las heridas emocionales, perdonándonos
así mismo para luego perdonar a los demás, crear una conexión con todo
lo positivo que se encuentra a tu alrededor, valorar y darle importancia
a las cosas bellas del gran sueño de la vida.

Y finalmente dejar fluir la alegría, la paz, el amor de tu interior,
saberlo agradecer y transmitir tu buena presencia a todo el que te
rodea.
 
 
Gracias amiga mia Pilar por este bello mensaje...
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